Desde marzo hasta mayo de 2021 nuestra Fundación expone varias obras de arte contemporáneo en la Fundació Caixa Castelló con el título  ‘Olor de Castellón. Percepciones olfativas de colección olorVISUAL’. Esta entidad ha llevado a cabo numerosas experiencias olfativas alrededor de la exposición de arte contemporáneo que se puede oler, una de ellas fue la propuesta de realizar un taller en un centro penitenciario.

El pasado martes día 25 de mayo nuestra Directora de Arte, Cristina Agàpito y el Gestor Cultural de la Fundació Caixa Castelló, Alfredo Llopico, llevaron a cabo un taller olfativo en el Centro Penitenciario Castelló II. Albocàsser. No encontramos mejor manera de narrar la experiencia y transmitir lo que pretenden ofrecer nuestros talleres, que la explicación de la vivencia olfativa con las personas participantes por parte de nuestra compañera. Os la transcribimos aquí para que veáis cómo realmente acaba siendo una experiencia muy enriquecedora para todo aquel que participa.

¿Quieres hacer alguno a nuestro lado?

Los asistentes no sabían de qué se trataba; la única información que tenían era que el educador había visitado una exposición de arte contemporáneo en Castelló y quería hacerles llegar algo que les sorprendería, y así fue.

 

Hay que decir que eran 17 personas de distintas procedencias y nivel cultural, y que todas vinieron voluntariamente. También que los motivos por los que estaban en prisión eran diversos, pero ninguno tan serio como para no tener contacto con gente del exterior.

 

Nuestra sensación (de Alfredo y mía) al entrar en una prisión, fue fuerte, a pesar de ser un edificio bastante nuevo y “amable”. Lo primero fue no poder entrar ningún elemento personal (lo dejamos todo en taquilla) a excepción de lo que ya habíamos declarado con anterioridad: un portátil, los frascos con las esencias, mouillettes, un lápiz de memoria; todo pasado por el escáner. Totalmente prohibido entrar móviles.

 

Dos detectores de metal (la llave en taquilla la guardó el educador), DNI entregado e identificador siempre visible (insistieron mucho en ello). Aquello que muestran en las películas: entrar entre puerta y puerta, no se abre la puerta de delante hasta que la de detrás ha quedado cerrada… Impresiona.

 

Cómo fue el taller: desde el primer momento les explicamos que queríamos ofrecerles una experiencia olfativa (les llamó la atención) y les pedimos su participación.

 

Breve presentación de la Fundación Ernesto Ventós, de la figura de Ernesto y de la exposición y empezamos a oler: las caras de sorpresa, curiosidad, expectación ¡eran sorprendentes! Les teníamos que parar porque eran muy espontáneos al contar a qué les olía la esencia, qué colores relacionaban con ella, qué les parecían las obras que habíamos utilizado en la exposición, si conocían los olores como referencia de algo vivido, su memoria olfativa…

 

Está claro que no fueron los 17, pero sí una mayoría importante. Se anotaban cosas, que todos se llevaron al final.

 

Las sonrisas en los ojos (la mascarilla no nos dejaba ver su cara) nos hizo poner la piel de gallina, sobretodo cuando el educador les pidió (lo hacen siempre después de un taller) que dijeran sin pensar qué había significado realizar el taller olfativo:

 

“he conectado con mi infancia”
“estoy emocionado porque hace tiempo que no podía oler un olor de mi país”
“emoción”
“me voy contento”
“estoy vivo” (después nos dijo que era muy fumador y pensaba que no podía oler nada)
“esta experiencia nos ayudará muchos días”
“lo recordaremos durante mucho tiempo”
“¿cuándo volveréis a hacer algo más?”

 

Y por unanimidad “muchas gracias” y nos aplaudieron mucho. Nosotros a ellos también.

 

Os escribo esto y estoy emocionada.