• Gentes de Narices. Narices ingentes

  • Manda narices. Estoy hasta las narices. Meter las narices dónde no les mandan. Dejar con un palmo de narices” … Estos son algunos de las citas populares que, sin darnos cuenta, utilizamos el apéndice nasal.
    La nariz es uno de los rasgos más característicos de la persona, una de las partes con más personalidad del rostro, y no hay dos iguales: chatas, respingonas, aguileñas, alargadas…

    Se dice que la nariz define a la persona: si es larga se es prudente, sabio, de buen corazón y honesto. En cambio, si es pequeña, se es débil de carácter y con poca personalidad. Las narices grandes y gruesas definen a personas enérgicas, vitales, cabezotas…así podríamos seguir, porqué hay bastantes tipologías y definiciones de narices, pero no sólo nos interesa el aspecto externo, sino su función.

    En la nariz se alberga uno de nuestros sentidos más importantes: el olfato. Sin darnos cuenta lo utilizamos cada día y no apreciamos todos los matices que nos puede ofrecer. ¡Olemos sin oler!

    El olfato, tiene un gran efecto de refuerzo sobre nuestros recuerdos, superior a la vista o al oído. Los recuerdos olfativos, y todos los elementos asociados a ellos, tienen una permanencia en la memoria más larga que la de las imágenes o los sonidos. Como dejó escrito Rousseau: “El olfato es el sentido del recuerdo y del deseo”.

    Todo ello tiene que ver con la exposición que ahora os presentamos. NASEVO, era el alias de Ernesto Ventós Omedes. El uso como sobrenombre artístico de la palabra nas (nariz en catalán), acompañando a las iniciales del autor, nos da una primera pista de la importancia que tenía para él este apéndice. La nariz es el hilo conductor de la tarea de Ernesto Ventós, fuese como creador de esencias, como coleccionista de arte contemporáneo o, desde hace unos años, como artista plástico.

    NASEVO decidió apropiarse de este apéndice para dar rienda suelta a su incansable imaginación y ver el mundo a través de la nariz. El entusiasmo por la provocación del movimiento dadaísta y las lecturas oníricas del surrealismo hace que las creaciones como NASEVO tengan una mezcla entre lo absurdo y lo alucinante.

    Para NASEVO, el sentido del olfato era el eje vertebrador de los otros sentidos, el primero que nos une al mundo y el que nos guía con todo aquello que nos rodea. Las creaciones de NASEVO reclaman una mayor atención a las posibilidades de este sentido y nos permiten adentrarnos en el maravilloso mundo olfativo.

    Cristina Agàpito
    Dirección de Arte
    Fundación Ernesto Ventós

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